Hola, Hola…!!
Qué tal tropa. Como va todo???
Hoy os traigo una ruta un tanto especial. Un corto a la par
que intenso y divertido viaje a
Cantabria. Con trazado prefijado, pero hecho totalmente a mi rollo:
Improvisando.
Much@s de mis vecin@s galleg@s conocerán el dicho de que: "A falta de pan , boas son tortas"
Pues a eso nos toca eludir este año a quienes a habíamos soñado más de la cuenta:
Hace unos años que la vida me enseñó a no hacer planes de
futuro, y a aceptar (por mucho que nos cueste) que estos pueden cambiar tan
rápido como tu propia vida en cuestión de segundos.
Pues bien.
El año pasado cometí la “torpeza” de renunciar a viajar, para poder hacerlo con
más holgura y más lejos en este 2020. La adquisición de Cachena me dejó sin
recursos, y para hacer un viaje de cuatro días muy a medias…
Además, este
año cumplí cuarenta tacos, y tenía la excusa perfecta para hacer una locura:
Irme a los Alpes.
El resto ya
lo sabéis: El Covid y el buscar un futuro laboral acorde con mis necesidades, han
mandado todo al garete. Con lo que la vida, una vez más, me ha puesto en mi
sitio. Y lo que iba a ser un gran viaje, se está convirtiendo en una serie de
pequeñas escapadas a salto de mata… Y menos mal, porque podría ser peor.
Cantabria 2020.

Esta es la ruta de uno de tantos de esos eventos que se han
cancelado este año por el tema Covid 19. Me fastidió tanto no ir, que pedí al
amigo que lo organiza que me cediese el track para poder hacerlo por mi cuenta;
y a lo cual accedió de muy buen grado.
Los Preparativos:
Esta parte fue un lío por circunstancias personales y de
preparación de la moto. Ya que en junio encontré las que serán las defensas
definitivas de la Teneré y que, como siempre en mi caso, necesitan una adaptación
para que mis piernas lleven mejor los viajes. Adaptación que no llegó hasta
ultimísima hora.
Mis
pretensiones cuando ideé esto eran las de: Ir desde Coruña, hacer la ruta y
volver con algo de enlace, en un máximo de tres días y medio. Algo justo, pero
factible.
Pretendía
hacerla en Junio- Julio con buen tiempo, días más grandes y algún turista menos
en las carreteras.
Pero como
“del dicho al hecho hay un gran trecho”, las circunstancias me han obligado a
hacerla en el peor momento:
Segunda
quincena de Agosto. Hora punta de las vacaciones veraniegas. Precios de
alojamiento por las nubes viajando solo, en un norte atestado de gente.
Eché todas
las cuentas posibles en cuanto a la aproximación:
Como
repartir la ruta para que me diese tiempo a hacerla sin agobios. Sentido óptimo
de la ruta…. Orden de las etapas…
Todo para
intentar aprovechar el tiempo al máximo, ver todo lo posible, y disfrutar de una comunidad que me enamora
por sus paisajes y su gente.
No como la
vez que la crucé en un día a salto de mata. Camino del Occidente Asturiano en
una encabronada de las mías…
Dia 1.-
domingo 16 de agosto:
A las 5:45
estaba en pie. Había dormido fatal, pese a que hice todo lo posible por
evitarlo. Siempre me pasa antes de los
viajes o rutas importantes.
Por “cosillas”
de última hora, salí sobre las 8:15 con un montón de km por delante y un día
maratoniano. Comenzando por los primeros 380km de autovía camino de
Unquera, más los que hice demás por no
poner el Gps (por gilp…)
El día estaba
espectacular y las carreteras, como buen mes de agosto, concurridas.
Llegué a
Unquera como una hora más tarde de lo pensado, por lo que me tocó pasar un
retocado Desfiladero de la Hermida en pleno ajetreo de domingueros, furgonetas,
auto caravanas, y tarados varios.
Al igual
otros lugares de ensueño, en determinadas épocas del año esta se torna en
insufrible y tedioso por el turismo masificado. En fin…
En un
Potes atestado de gente, comenzaba y
terminaba el itinerario de esta ruta.
Viendo tal
marabunta decidí no parar, hace unos años tuve la oportunidad de disfrutarlo de
verdad, y prefiero quedarme con ese recuerdo.
Además,
estaba hasta el gorro de autovía, atascos…y ansioso subir un puerto tan
especial para mí como es San Glorio:
Desde Potes
hay unos 27km, de los cuales los primeros 10 discurren entre las aldeas del
valle, siguiendo el curso de varios arroyos (entre ellos el San Glorio). A
partir de ahí comienza una subida de buen asfalto, divertida y sin
complicaciones. Estrecha en algunos momentos. Con alguna curva (especialmente
la del mirador del rebeco) de quitarse el sombrero.
¡Ooooooole!
Algo que me
encanta son sus paisajes verdes. Pese a llegar a los 1600m de altitud, es un
puerto de vegetación frondosa casi hasta el final. Con lo que a los que no nos
van demasiado las alturas, nos impone menos.
O… eso es lo
que pienso ahora. Cuando lo hice por primera vez hace 7 años… uffff… jeje
El Mirador
del Rebeco es un lugar de culto para los moteros, y raro es el que ha pasado
por la zona y no se ha detenido a hacerse una foto.
En mi caso es un lugar cargado de sentimientos:
No
sólo por ser el primer puerto de entidad que he subido en moto.
También fué hace un tiempo la meta para una carrera de vida, por eso me
alegro tantísimo cada vez que vuelvo.
De verdad. No sabéis que subidón 😃
Más arriba,
junto al cartel del puerto, un desvío nos lleva al Collado de Llesba, presidido
por un enorme oso de piedra.
Siguiendo la
ruta, inicio la bajada hasta el pueblo de Boca de Huérgano. Tras un tramo que mezcla zonas rápidas con
curvas muy lentas y asfaltos de toda índole, tomo el desvío enfilando los dos
siguientes puertos: Puerto de los Picones y Alto de las Portillas.
Estamos en
plena montaña palentina. Carreteras quemadas por la nieve y la sal, machacadas
por el tiempo. Aquí reinan la piedra y la de vegetación baja y dura. A pesar de
ser los más altos de esta ruta (1307 y 1275m) estos son dos puertos enlazados y
facilitos donde poder disfrutar del paisaje.
En cuanto al
equipamiento para esta ruta, me la jugué Mucho. Lo que en
algunas partes le llaman el “Veroño me había obligado a ello. Tiempo bochornoso por la mañana, que termina en tormentas y
chaparrones por las tardes.
Después de
mil debates, decidí ir de medio invierno y sacrificar pasar un poco de calor,
por no calarme llegado el momento. Y vaya si lo sacrifiqué por momentos… 

Camino de
Cervera de Pisuerga, esta ruta bordea los embalses de Compuerto y Campo
Redondo. Zona bastante llana y con poca
historia:
Buen asfalto
y algunas curvitas interesantes se mezclan con preciosas vistas a los embalses, animales
llenos de vacas… auto caravanas…. Más auto caravanas… hasta el punto en que, entre foto y foto con
mi ritmo pachanguero, a alguno lo adelanté tres veces.


Pero, para
mí, el tramo más interesante del día. El Más Bonito, y al que más ganas le
tenía, era al que iba de Quintanilla de las Torres- Orbaneja del Castillo-
Mirador del Ebro.
Nunca había
estado por la zona, y me pareció Impresionante:
Buen
asfalto, temperatura perfecta, paisajes Espectaculares… Pueblos con encanto
donde reina la tranquilidad… De verdad,
un sueño por momentos.
Hasta el
punto que se me olvidaron los 600km que llevaba encima, mientras alucinaba con
aquellos paisajes, mientras rodaba casi todo el rato en solitario.
Bueno, menos
en Orbaneja. Donde me encontré de repente con unas cataratas preciosas en medio
de una masa de gente sin control. Paré muy poquito en aquel agobio; el justito
para sacar una foto que valiese la pena.
Y para
colmo, a la salida del pueblo tuve que esquivar a un degenerado haciendo rally,
con su coche cargado de…
El Cañón del
Ebro me dejó con la boca abierta:

Un paisaje
sobrecogedor que mezcla Piedra, Agua y
Vegetación. La luz del atardecer en aquel día tan intenso.
Allí me lo
tomé con calma. Saqué fotos y hasta tuve unos minutos para sentarme a disfrutar
en respetuoso silencio.
…Hasta que
llegó la típica familia que invade la estampa a gritos con un hijo revoltoso…
-“Jooosuaaa!!!
Ponte para la foto… que me estás dando el día,eh???!!”
Tirones de
orejas, lloros…
Pero lo
realmente importante, es que aquello vale Muchísimo la pena.
A falta de
90 km para terminar el día, todavía me faltaban dos Puertos:
El de la
Mazorra, y el de Manzanedo.
El primero
lo coroné enseguida en aquella carretera estrecha de las Hoces. Y el segundo, ya en la N-232 lo hice como una
rápida y divertida bajada vagamente conocida camino de Los Hocinos del Ebro.
Llegué a
Reinosa con las últimas luces del día totalmente seco de energías y gasolina.
Tras
repostar, sólo quería llegar al hotel, aparcar la moto, pegarme una ducha, y
Dormir.
Tras asearme
me fui a buscar el restaurante; para
degustar una escueta cena que resultó un mero trámite en aquel Hotel Viejo de
Reinosa. Triste y un tanto decadente
como su nombre
Día 2.-
Lunes17 de Agosto
Me había
acostado temprano, y las 6:45 estaba en pie tras 9 horas durmiendo del tirón. Tras mis
estiramientos diarios, bajé a desayunar tan pronto como abrieron el comedor. Ahora sí
tenía hambre… Mucha.
Mientras
devoraba con presteza un Sandwich, tortilla y algo de bollería (para que el
café no se encontrase sólo); no dejaba de pensar en que me tenía que poner pronto en marcha si quería
disfrutar de la ruta programada antes de que comenzase a llover.
La
predicción era de lluvia intensa a partir de las 13:00 y yo tenía una ruta no
muy larga, pero sí intensa: 12 altos/ puertos de montaña, en los que no me
apetecía verme cerrado de una posible niebla.
Mi Cachena
había dormido al raso pero bien acompañada por una gran Harley Davidson. Entre
tanto coche que había cuando llegué al hotel, la aparqué en el lugar más seguro
que encontré. Se ve que el amig@ de la Harley pensó lo mismo.
A las 8 de
la mañana estaba arrancando la moto, con el petate montado y cargado.
Aunque me
reconozco perezoso, me encanta disfrutar rodando en las primeras horas del día.
Con fresquito… una luz diferente y la carretera casi toda para mí.
Ahora veía
con otros ojos un conocido Embalse del Ebro. La tarde anterior estaba tan
cansado, que me importaba un pito ya el embalse, la carretera, los hoteles… o
que sus riberas estuviesen como estaban a tope de Autocaravanas, furgonetas y
vacas pastando al lado.
Fuese por
donde fuese, había vehículos acampados por todas las esquinas.
"Duelo al
Amanecer":
Nada más
llegar al punto donde había dejado la ruta el día anterior, me vi en el primer
marrón del día.
Un coche al
lado de la carretera y un caminante acompañado de dos perros sueltos hablando
con el conductor.
El hombre
era mayor, y yo no sé si realmente los dos perros eran suyos. Porque al ver que
el lío estaba servido, se aferró con fuerza al que parecía más manso y con
collar.
El otro, un
animal de unos 40 cm de alzada, ancho, oscuro, pelo duro que se erizaba con
ganas de atacar. Orejas puntiagudas; se encaró a un desafiante motero que se
paró a analizar la situación a unos metros de él.
El duelo
estaba servido.
Yo no tenía
tiempo para tonterías, y sí espacio y
moto suficiente para pasar más rápido de lo que él podría correr.
No me lo
pensé:
Primera,
segunda y acelerar a fondo en la recta mientras pasaba poniendo la pierna
izquierda lo más lejos posible de aquel desgraciado con ganas de tirarse a por
motos.
Las caras de
ambos transeúntes era un poema al verme pasar a toda leche por delante de un
perro que lo atacaba sin piedad.
-“Grrrrrrr…..
Wof! Wof! Wof!!”
“Te joooooooodeeeeeeees…!!
Jose/Cachena:
1- Chucho Sarnoso: 0
¡¡Primera
victoria del día!!
Proseguí ruta
con misma decisión con la que me deshice de aquel capullo con ganas de probar
lacón gallego; y tras una curva y media había llegado al primer puerto del día:
el de la Magdalena.Ritmo continuo
y prudente por una carretera húmeda, gastada; que se iba cerrando con la
vegetación tras pasar el Puerto de la Matanela. Solamente me detenía para sacar
fotos de cuando en cuando, mientras disfrutaba de aquel paisaje de aldeas, granjas y naturaleza que me
sofocaba mis prisas por esquivar la lluvia.
Me encantan
esos lugares en los que el tiempo parece detenerse, y en los que la gente
aparenta vivir sin preocupaciones ni prisas. Lugares a menudo apartados en los
que los pocos transeúntes te miran con curiosidad cuando pasas cargado en tu
moto, pensando en “qué se le habrá perdido a este por aquí tan temprano…”
… mientras
yo solamente pensaba en mi desdicha por no poder quedarme allí una buena
temporada.
Estacas de
Trueba.
Todavía
recuerdo que, nada más salir de Vega de Pas, un confuso sentimiento mezcla de
alegría, estupor y pena me distrajo por unos instantes:
Habían
arreglado la carretera.
La última
vez que había pasado, no es que estuviese mal: estrechilla, gastada y con
alguna piedra en las cunetas (lo habitual en un lugar así).
Ahora era
una auténtica autopista de igual de anchura, con un firme perfecto, miradores
renovados y parkings para detenerse en ellos de forma segura.
Su paisaje
de montañas verdes y exuberantes que se perdían en el horizonte salpicadas de
algún viejo refugio, vacas pastando en semilibertad (en Soledad). Permanecía
tal como lo recordaba solamente desvirtuado por una reciente capa de negro
asfalto que recordaba demasiado a humanidad.
A menudo en
estos lugares un paisaje bucólico está reñido con la seguridad de las
carreteras y el atraer al turista con buenas infraestructuras (lo último para
mí lo menos interesante)
Recuerdo
haber disfrutado de aquella subida a un ritmo pelín superior al habitual y
prácticamente en soledad. Sacando fotos sin prisas, sabiendo que eran momentos
(como todos) caducos.
La suerte
estaba de mi lado, ya que nada más salir de allí la carretera comenzó a
salpicarse de tráfico. Era mi momento y lo disfruté.
El siguiente
tramo era casi todo nuevo para mí y sin duda el más bonito del día.
Nunca había
subido al Puerto de la Sía que, como el de
Las Estacas de Trueba, recibe el nombre de un río que se precipita por
la montaña.
Este sí es
estrecho y gastado. Su vegetación dura lo que duran sus primeras rampas, en las
que me sorprendió algún loco bajando desaforado sobre dos ruedas (no era una
moto).
En su cumbre
las vistas son espectaculares, rocosas. Duras.
Desde él una
incesante y preciosa bajada me llevará a los Collados del Asón, donde en
primavera se puede disfrutar del nacimiento del río que se precipita al vacío
por un hueco escavado en la montaña.
El ir en
pleno mes de agosto me privó de tales vistas, pero no de unas carreteras y
paisajes que valen muchísimo la pena, por lo que aproveché el lugar para la
primera parada “larga” del día.
Un tentempié
antes de afrontar un bucle de tres puertos de escasa altitud, en un precioso y por momentos trepidante tramo de curvas:
Puerto de la
Cruz Uzano, Alto de Fuente Las Varas y Puerto
de Campo el Hayal.
Curvas y
curvas se sucedían mientras la mañana avanzaba disfrutando del paisaje, sorteando
todo tipo de obstáculos:
Obras,
ciclistas, camiones, autocaravanas… Un rebaño de vacas capitaneado por un
inmenso novillo…
-“Pasa!! Que
es manso!!” … Me decía la joven dueña.
Mientras yo
no dejaba de flipar con aquella mole que bajaba calle abajo por la aldea.
El P…. Jefe,
era el toro.
¡¡Gracias
Pepe!!
Recuerdo
haber llegado a Ampuero casi a mediodía con un bochorno de mil demonios, y nada
más ver las dichosas obras recordé las instrucciones que me había dado días
antes Pepe, uno de mis amiguetes asturianos.
Él había
hecho esa ruta la semana anterior encontrándose con el mismo problema:
Justo la
calle por la que pasaba el track, cortada por obras. Así como es de buena
gente, acudió a un amigo común para
conseguir mi número de teléfono y darme las indicaciones para salir del
embrollo sin perder tiempo.
Le hice
caso.
Pero al
volver a la ruta me vine arriba, me confié, me zampé un cruce, y cuando me di
cuenta estaba a media subida de Los Tornos.
Así que, ya
puestos a perder tiempo… por lo menos disfrutarlo jeje:
Subí, bajé y
paré a repostar de vuelta en Ramales de la Victoria; ya con la tormenta
pisándome los talones.
Al siguiente
puerto, el de Alisas le tenía ganas por las fotos que había visto:
Asfalto degradado
en una carretera de anchura variable que me hubiese gustado subir por el lado
contrario al que lo hice (mucho más divertido y retorcido). Lo malo es que cruza alguna aldea, y toda prudencia es poca.
Su mirador,
a falta de una buena sombra, bien merece una parada en el camino.
Vistas
amplias con parajes verdes de pradera y ganado. Un lugar amplio donde parar a reponer
fuerzas para afrontar la parte final del día casi del tirón.

Si hay algo que me ha gustado en esta ruta son muchos de los pueblos y aldeas que crucé.
De buena
gana me hubiese quedado en alguno a tomar el aperitivo, y algo más en aquellas concurridas
tabernas al lado del río. Un escenario idílico donde poder disfrutar de una buena
tertulia al fresco…
Como en La
Cavada o Liérganes, situadas en las riberas del Río Miera. En un frondoso valle
que crucé camino del Alto del Caracol, ralentizado por aquel camión…
Reconozco
estar desquiciado cuando me comí con patatas y en ensalada, aquella curva de
primera y medio embrague que iniciaba de forma pronunciada la subida.
Y encima se
cerraba al final la muy bastarda…
Recuerdo
como apoyé la punta del pie para cambiar el peso a 2 por hora, salvando así una
caída que me hubiese fastidiado el día.
La subida…
divertida.
Me encontré
en aquel puerto con una pareja de mediana edad que rodaba a ritmo muy tranquilo
en un descapotable. Algo curioso ya que el color del cielo indicaba que
comenzaría a llover de un momento a otro.
-Este se va
a mojar, seguro- pensé yo, mientras lo achuchaba un poquito a ver si me dejaba
pasar; en una pelea casi imposible por evitar lo inevitable. Mojarme yo.
Tras dejarme
pasar de nuevo en la bajada, nos despedimos en un desvío con una breve charla
(muy majos la verdad).
Es un
gustazo encontrarse con “enlatados” que no se pican con las motos, y disfrutan
de la carretera a su manera. Con educación y respeto.
Quizás sea
el Puerto de la Braguia uno de los más bonitos, pero del que menos disfruté en
aquella ruta. Situado en la comarca de los Valles pasiegos, es corto, su subida
entretenida, y las vistas no tienen desperdicio alguno.
En su
mirador principal (ya en bajada) un grupo de turistas se turnaba en los mejores
lugares para sacar fotos. Viendo que comenzaba a soplar el viento y llovería en
cualquier momento, decidí parar a sacar las que posiblemente fuesen las últimas
fotos del día.
Total, me
iba a mojar igual…
El tramo que
me separaba del Escudo lo hice con tráfico por momentos denso, que se veía
ralentizado por unas obras que cortaban el paso de forma alternativa.
Arriba
comenzaba a llover con intensidad mientras sacaba, ahora sí, las últimas fotos
de la jornada:
Al cartel
del puerto, y a una curiosa pirámide que hay dentro de un cercado, y en la cual
se retrata mucha gente. Un monumento de la guerra civil, en el que descansan
los cuerpos de unos soldados italianos.
Ahora mismo
no recuerdo porqué narices no reservé para dormir en Reinosa una segunda noche.
Hubiese hecho la ruta descargado, y ahorrado una hora de camino con lluvia y
viento intensos (la mitad por autovía); junto con unos euros de gasolina.
Pero no es
nada fácil viajar en Agosto sin tener que echar cuentas para no dejarte un
pastizal, y no arriesgarte a dormir al raso.
El caso es
que llegué al hostal Pineda, a eso de las seis de la tarde, hambriento y mojado como un pollo.
Me hubiese
gustado un poco de compañía durante las cañas y la cena, pero bueno. Me
concentré en no pensar, y en vivir el momento.
Días
Extraños.
A la mañana
siguiente seguía lloviendo.
La
predicción anunciaba que no pararía hasta las 11, así que me lo tomé con calma.
Desayuné muy bien en el hostal, recogí y mantuve una pequeña charla con los
dueños.
Cuando
decidí salir, la gasolinera del pueblo fue mi primera parada entre un par de
grupos de compis que venían con tanta “prisa”; que parecía que se fuese a
terminar la gasolina… o las curvas, quien sabe.
Eso sumado a
los malos modos del gasolinero…
-“Eh! Aquí
no le echamos gasolina a las motos! Le tienes que echar, tú”
Yo le miré
de medio lado y no me digné ni a contestar. Resignado porque había llegado en
reserva, y no llegaría a la siguiente. Porque si no…
De la ruta
que iba a hacer, me faltaba el tramo Reinosa - Potes que ya conocía.
De hecho estuve
a puntito de cambiar el tercio y buscar algo diferente para iniciar la vuelta a
casa. Pero me dio rabia no terminar y me propuse buscar una ruta alternativa
para enlazar el Puerto de la Palombera sin ir de nuevo a Reinosa. De ella, con
algo de niebla y la carretera tan mojada, sólo puedo destacar el tramo de
Barruelo de Santullán- Espinilla (muy bonito por momentos)
Desde ahí
subí al Puerto. Tanto allí como en el Balcón de La Cardosa había más turistas
que vacas (mal asunto). En ellos, las vistas espectaculares de la cima se
transforman en una carretera estrecha cerrada de árboles y curvas en la bajada
por la que vale mucho la pena rodar. De hecho me encontré a varios grupos de
compañeros, que igual que yo disfrutaban del día lo mejor que podían.
La verdad es
que yo había levantado un tanto raro. Apático. Con la sensación del que cumple
un objetivo, y al verse sin retos siente el vacío del… Y ahora?? Qué hago?
Para colmo
ni el clima ni el tráfico acompañaban:
Bochornoso,
mogollón de tráfico, cortes de curvas y cafradas por doquier…
En la moto
tampoco me encontraba del todo a gusto tras haber perdido uno de los guantes
Alpinestars que uso a diario. Los había comprado justo antes de mi accidente, y
los guardé con mimo y lleno de esperanza durante aquellos durísimos 22 meses. En
los que de vez en cuando me los ponía a escondidas para darme ánimo esperando
el momento de volver, y por fin estrenarlos.
Unos
50.000km después, me dio mogollón de rabia perder uno.
Realmente,
en condiciones normales de tráfico, todo ese tramo hasta Potes por los Collados
de Jozalba, Joz y Collada de Carmona es precioso. Espectacular.
Y la bajada final a La Hermida, brutal.
Pero para mí
la cosa estaba de No, tras un par de sustos con coches y… En fin, desesperante.
Y ahora
qué??
De vuelta en
Potes, ruta completada con éxito; emprendí vuelta a casa sin saber muy bien que
hacer.
La idea era
hacer ruta por algunas populares carreteras y caminos fáciles por l@s que aún
no he transitado. Principalmente de la parte sur asturiana. Por lo que volví a
San Glorio por segunda vez en 3 días (Lo sé. Es Vicio) y allí me encontré a
tres compis catalanes que emprendían la vuelta a casa tras unos días de ruta
por la zona. Me dijeron que aquello era horrible, que se lo pasaron Fatal, y
que no volvían más. Jejeje
Hacía un
viento incómodo que traía lluvia, no estaba el asunto para muchas tertulias.
Así que, tras despedirnos, hice lo propio con una comunidad que me encanta, y a
la que espero volver muy pronto aunque sea de pasada.
Eran las 3
de la tarde cuando llegué a Boca de Huérgano muerto de hambre. Y paré a comer
en el Hotel La Reina dónde a un dueño un tanto zorrete no le hacía demasiada
gracia ocupar una mesa del comedor con una sola persona. “Igual tienes que
esperar” me dijo. Tres minutos después estaba sentado, disfrutando de un rico
menú y del trato exquisito del resto del personal. Que tampoco se puede juzgar
un sitio por una sola persona.
Desde allí
salí con ganas camino de los Puertos de Tarna y La Señales buscando otras pocas
curvas y un poco de soledad. Bonitas carreteras para una tarde con cara de lluvia.
Pero hasta
allí había turistas y autocaravanas. Joooer!
Me voy para
casa.
Tras
zamparme el diluvio del día entre en el Embalse de Porma, lo tuve claro:
Al día
siguiente anunciaban la entrada en Galicia
de una fuerte Borrasca. No podría aprovechar bien la jornada y, a las 6
de la tarde, ésta ya estaba sentenciada. Así que, en Boñar llené el depósito para enfilar camino a casa.
Primera
parada, la Hoces de Vegacervera:
Las Hoces de
Vegacervera es un espacio natural situado en los términos municipales de
Cármenes, Matallana de Torío, Valdepiélago y Vegacervera. Entre sus montañas y
peñascos discurre (paralela al Río Torío) una estrecha carretera. En él está la conocida Cueva de Valporquero.
Habré pasado
por delante de ese desvío como unas 10 veces. Siempre me pillaba de vuelta a
casa y con prisa. Por eso me propuse verlas en este viaje, sí o sí.
La verdad es
que es tan bonito como cualquier otro tramo escondido de aquellas montañas. De
hecho me encantaría verlo al amanecer de un día soleado. Seguro que cuando
entra la luz entre aquellas montañas, haciendo reflejo en el agua del río,
tiene que ser Impresionante.
Pena que el
tramo más cerrado sea tan corto, porque bonito es un rato.
Pese a que partir
de aquí no necesito Gps, porque me sé el camino de memoria…Subida a Aralla-
Babia – Villablino… los viajes no terminan hasta que llegas a tu casa, y a este
le quedaban cosillas:
El Atardecer
en Aralla y Barrios de Luna vale Muchísimo la Pena. Os lo aseguro.
Tras las
lentas horquillas del puerto, me encontré con un compi rodando con su Yamaha Xt
350.
Moto con
tacos, baúl y mochila a la espalda, ritmo totalmente contemplativo. Como si no
tuviese otra cosa que hacer en la vida, ni nadie que lo esperase. Parecía
tímido, y tenía pinta de ser muy majo. Lo adelanté por primera vez en una
inmensa recta sin saber lo que me encontraría más adelante….
Alto a la
Guardia Civil!
Creo que
aquel guardia aún se está riendo hoy, porque fue verlo y me puse blanco.
Intercomunicador alumbrando, Gps puesto, música (bajita) sonando en el casco y
yo, tras adelantar al compañero de la Xt, no iba a 90.
A mí no me
daban las manos para parar al lado del guardia y apagar tantas cosas.
Abro de
pantalla, y me dice el guardia, esbozando una sonrisa socarrona…:
-“Por favor,
aparque lo más pegado a la cuneta posible, para que las ovejas no le rayen la
moto. Puede bajarse si quiere, que son bastantes”
Era una trashumancia de ovejas y cabras con sus
pastores, y sus perros. Nunca había visto ninguna in situ, y justo a al
atardecer y en aquel lugar bonito como es Babia, lo hizo todavía más
espectacular.
Eran las 8
de la tarde cuando me volvía a poner en marcha
y aún con 4 horas de camino hasta casa. Menuda pena de no haberme podido
ir con más calma.
Llegué a
casa cansadito tras hacer un buen tramo de carretera de noche (Piedrafita incluido)
para evitar todo lo posible las fuertes rachas de viento en la autovía. Aunque
al final no me quedó otra para no llegar muy tarde.
Lo hice
contento y emocionado como de costumbre.

¡¡¡¡¡¡¡¡Vamos!!!!!!!!
Resumiendo:
Viaje corto,
bonito e intenso. Paisajes espectaculares y lugares que tenía muchas ganas de
visitar. A lo mejor no es en el que mejor me lo he pasado, porque realmente me
hubiese gustado hacerlo en compañía. Después de tantos meses en casa y sin estar solo, se me hizo
extraño. Pero si no lo hubiese hecho,
tampoco podría contarlo. No creéis??
“No hay
viaje corto. Sólo experiencias por vivir”
Muchísimas
Gracias Por leerme. Aquí y en Mesmoto.com.
Infinitas Gracias a Paco por cederme sus rutas y a Jose por su foto en San Glorio.
A él le
dedico este post: Espero veros pronto rodando otra vez.
Si os ha
gustado, no olvidéis compartirlo y ponerme algún comentario. Y si os queréis
suscribir al blog… también me vale. 😂
Lo Imposible
Tarda Sólo un Poco Mas!!!!!!😉
Seguidme en...
Facebook:
El Motero Redimido
Instagram:
jose.el_moteroredimido