jueves, 4 de octubre de 2018

Olite y Bardenas Reales en moto




Olite y Bardenas Reales
El día despierta como casi  todos los anteriores: Tranquilo y en silencio.

En el Camping Iratxe todo bien. La gente a su bola, y en la zona de “apartamentos” los vecinos cambian casi por días.

Sigo muy pendiente del tiempo. Que está siendo el gran quebradero de cabeza, viendo las tremendas tormentas que están cayendo por el norte.

Las predicciones dan como días más críticos para esta zona la noche de este martes y el miércoles. Así que antes de salir de ruta (bien entrada la mañana)  me voy a una ferretería a buscar un plástico resistente para cubrir la moto en caso necesario, al tiempo que tramo un plan B para poner  la moto a buen recaudo si la tormenta arreciase más de la cuenta.

          Si he hecho este viaje, en gran parte es porque me apetecía muchísimo volver a los Pirineos, de los que no creo que me canse nunca. Y visitar los lugares en los que estoy estos días:                   

Urbasa…. Irati…. Y los de hoy. Lugares de los que estaba cansado de escuchar hablar, leer y ver infinidad de fotos. Y que me había dicho.- “Yo Quiero ir Ahí”.

Llego al Castillo de Olite a eso de la una del mediodía, sin perderme demasiado, y a pleno sol. De él había visto cientos de fotos a cada cual más bonita, y le tenía muchísimas ganas.

Un Castillo de esos de cuento de hadas, y de los que se encuentra  en un estado de conservación como pocos.

En la plaza mayor respira un ambiente un tanto extraño

Por un lado, el ajetreo propio de un lugar tan turístico, lleno de viajeros por todas partes. Junto con los preparativos de la Fiesta de la Vendimia, con los obreros montando todo para el encierro de vaquillas típico de toda fiesta que se precie en estos lares.

Por otro, es mediodía. Estamos a treinta y pico grados, hace un bochornazo infernal, y está todo el mundo aplatanado a la sombra hidratándose como buenamente puede.

Antes de nada,  busco un hueco en una terraza a la sombra para comer  y aplatanarme yo también, mientras intento ganar tiempo, y que el sol baje un poco para poder visitar la ciudadela del castillo. Al tiempo que me entretengo observando a la gente que por allí discurre.

Una hora y pico de menú del día, con un trato amable y parsimonioso, después del que no me queda otro remedio que levantarme y darme una vuelta buscando la sombra todo lo posible, porque al sol no se para.
             
El lugar tiene mucho encanto, y no me defrauda para nada la zona del Castillo.

 Calles empedradas…. Jardines lujosos… y  ambiente agradable pero frío pese al calor del día.

Aunque reconozco que como villa medieval, la veo un tanto desangelada si la comparamos con Aínsa  (que visité el año pasado) y que me encantó sobremanera.

  Me hubiese gustado muchísimo ver el interior del Castillo Gótico que dicen  ser de los más lujosos de toda Europa. Pero al ver los horarios de visita y que yo no me encontraba en las mejores condiciones para subir  y bajar tanta escalera, decido dejarlo para otra ocasión, y hacer la visita acompañado de una persona que se quedó en casa con los dientes largos por no ver este lugar en concreto

                               Por un momento, y viendo que las tormentas ya se estaban formando, dudé de si merecería la pena acercarme a las Bardenas Reales con tanto calor. Pero al mismo tiempo algo me decía:     “si no vas hoy… quien sabe cuando volverás por aquí”.

Y Allá…. que me fui. A mi suerte a seguir carteles, y de vez en cuando el dichoso Google maps.


Ay…. El Karma!!!!!

               Mirad que no habré discutido con gente que me ha dicho mil veces…:

Porque no haces pistas???.... Que mola mogollón!!!.

Porque no haces OffRoad???  Y tú te hace haces llamar Manu Xt???? Jajajajaja!!!!

“Que no…”  “Que no debo….” “Que no por tener moto trail hay que rodar por pi…..stas”

                               Y así venga, y daaaaale un porrón de veces.


                Y en aquel día, y en aquel lugar se juntaron las señales, el Google Maps, y el Karma de los Cojones todos juntitos. Porque al entrar en las Bardenas, no tardé en darme cuenta de que estaba en la otra punta del Parque, y que me quedaban por delante 22kms de arena, piedras, sol y muchísimo calor.

Aunque no es la primera vez que me meto por pistas con una moto, sí que hacía mucho tiempo que no eran tantos kilómetros. Y los primeros metros por aquella superficie tan extraña,  con ruedas bastante lisas fueron acojonantes.

Iba  en 1ª/2ª con el culillo apretadiiiiiiiiisimo!Y no era para tanto. Era ir con cuidado y listo.


En eso me tuve que mentalizar para poder disfrutar del trayecto y de las vistas espectaculares de un lugar que ha atraído las miradas de muchísimos turistas, y de la industria del cine y la televisión. Que han ido a rodar en sus paisajes películas y series tan famosas “Como Juego de Tronos”, ó  “El Mundo nunca es suficiente” (esa del James Bond)



                Ha valido la pena??? 
 
-Pues sí!


De hecho el lugar resulta atrayente para los que nos gustan los paisajes peculiares. Pero también para los amantes de la naturaleza pura y dura. Recordaros que en el fondo es un Parque Natural que alberga a multitud de aves, reptiles, peces… y que cuando transitemos por él, hay que respetar unas normas y cuidarlo.

No es sólo un paseo en moto y ya está.

                               La verdad es que disfruté muchísimo la visita. Tanto encima de la moto (al final le iba pillando el tranquillo a eso de las pistas) aunque tenga que ir sentado casi todo el tiempo.

Y sobre todo en uno de esos Lugares Espectaculares y únicos de los que podemos presumir en nuestro país.


Espero que os haya gustado

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